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Cuidado de personas mayores en verano: guía práctica para el calor

25 junio 2026
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En verano todos bajamos la guardia un poco. Pero en las personas mayores esa relajación tiene más riesgo: los cambios de temperatura, la exposición al sol y el calor extremo afectan a su salud con más intensidad que a una persona joven. Con algunas precauciones sencillas, el verano puede vivirse con tranquilidad.

Lo más importante para cuidar a una persona mayor en verano

El calor y el sol son los principales riesgos de la temporada. Estas pautas ayudan a mantener la salud estable durante los meses más calurosos:

  • Hidratación constante: beber líquidos a lo largo del día, sin esperar a tener sed, para evitar la deshidratación.
  • Ejercicio en horas frescas: a primera o última hora del día, evitando siempre las horas centrales.
  • Protección de la cabeza: gorra o sombrero para evitar el contacto directo del sol.
  • Evitar las horas de más calor: entre las 12:00 y las 17:00 es preferible permanecer en un lugar fresco.
  • Refrescarse varias veces al día: duchas frías o paños húmedos en momentos puntuales.
  • Alimentación adaptada: más frutas y verduras, comidas ligeras, evitar el exceso de comidas calientes y alcohol.
  • Evitar cambios bruscos de temperatura: especialmente al entrar y salir de espacios con aire acondicionado.
  • Descanso suficiente: el calor cansa más de lo habitual, conviene respetar las horas de sueño y el descanso diurno.
  • Vigilar la tensión arterial: el calor puede alterarla, por lo que conviene llevar un control más frecuente en verano.

El cuidado de la piel y los ojos en verano

La piel y los ojos son dos de las zonas más sensibles al sol en las personas mayores. Los rayos solares son uno de los principales factores de riesgo del cáncer de piel y de afecciones como la dermatitis crónica, y con la edad la piel pierde grosor y capacidad de protección natural — un proceso conocido como dermatoporosis.

Algunas recomendaciones concretas:

  • Usar crema solar de protección alta, también en días nublados.
  • Evitar la exposición directa en las horas de más radiación.
  • Revisar la piel periódicamente: manchas nuevas, cambios en lunares o pérdida de pigmentación deben consultarse con un dermatólogo.
  • Proteger los ojos con gafas de sol homologadas, especialmente al pasar de espacios con aire acondicionado a la calle.

Viajes de verano con personas mayores

El verano es también la época de los viajes en familia, y suelen ser una buena dosis de vitalidad para las personas mayores. Para que el viaje no añada riesgos innecesarios, conviene tener preparado:

  • La tarjeta sanitaria siempre a mano.
  • La documentación necesaria si se viaja al extranjero, por si hace falta atención médica.
  • Las recetas médicas y la medicación habitual, calculando cantidad suficiente para todo el viaje.

Cómo actuar ante una ola de calor

En episodios de calor extremo, el riesgo aumenta de forma notable. El cansancio, la fatiga y las quemaduras solares son síntomas frecuentes, pero hay señales que requieren más atención: síntomas de deshidratación, alteraciones marcadas de la tensión arterial, o confusión que no es habitual en la persona.

Ante cualquiera de estos cambios, lo recomendable es contactar con el médico de cabecera sin esperar a que la situación empeore por sí sola.

Este contenido ha sido elaborado con fines informativos y no constituye consejo médico. Ante cualquier síntoma o duda, consulta siempre con un profesional de la salud.


Si tu familiar mayor necesita un seguimiento más cercano durante los meses de calor, en Humana podemos ayudarte a mantener la tranquilidad con criterio médico real. Cuéntanos el caso o solicita una valoración inicial.