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Enfermedades comunes en adultos mayores y cómo debemos tratarlas.

15 abril 2026
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Con el paso de los años, el cuerpo cambia: los huesos pierden densidad, el sistema cognitivo se vuelve más vulnerable y el corazón necesita más cuidado. Conocer las enfermedades más frecuentes en personas mayores ayuda a detectarlas antes, actuar con más criterio y evitar que una situación manejable se convierta en una crisis.

Alzheimer y otras demencias

El Alzheimer es una de las enfermedades más frecuentes en personas mayores. Es un tipo de demencia que afecta progresivamente a la memoria, el pensamiento y el comportamiento. Los síntomas suelen comenzar de forma leve y empeorar con el tiempo hasta dificultar las tareas más cotidianas.

Una de sus consecuencias más difíciles para las familias es la alteración del lenguaje: la persona va perdiendo capacidad para expresarse con claridad y para seguir conversaciones. Comunicarse con calma, usando frases cortas y ofreciendo opciones de respuesta en lugar de preguntas abiertas, ayuda a reducir la frustración del paciente.

Actualmente no existe cura, pero un seguimiento clínico adecuado permite adaptar el entorno, anticipar cambios y apoyar mejor tanto al paciente como a la familia cuidadora.

Diabetes en personas mayores

La diabetes es una de las enfermedades crónicas más comunes en adultos mayores. Se produce cuando el organismo no gestiona bien la insulina, lo que provoca niveles elevados de glucosa en sangre que, sin control, generan complicaciones en riñones, visión, corazón y sistema nervioso.

Las medidas básicas de control incluyen:

  • Dieta equilibrada con control de azúcares y carbohidratos refinados
  • Ejercicio físico regular adaptado a la movilidad del paciente
  • Revisiones periódicas de visión y función renal
  • Evitar el tabaco
  • Seguimiento médico continuo, especialmente si hay medicación activa

Párkinson

El Párkinson es una enfermedad neurodegenerativa que afecta principalmente al control del movimiento, el equilibrio y el tono muscular. Es crónica y progresiva, y aunque sus causas exactas no se conocen del todo, el envejecimiento es el principal factor de riesgo.

No tiene cura, pero el tratamiento farmacológico combinado con fisioterapia, ejercicio aeróbico y trabajo de equilibrio puede mejorar significativamente la calidad de vida del paciente y ralentizar el avance de los síntomas.

Osteoporosis

La osteoporosis reduce la densidad ósea, haciendo que los huesos sean más frágiles y propensos a fracturas. Las zonas más afectadas suelen ser la muñeca, la cadera y las vértebras — localizaciones que, en personas mayores, pueden derivar en inmovilidad prolongada y pérdida de autonomía.

Las medidas preventivas y de control incluyen:

  • Dieta rica en calcio y vitamina D
  • Ejercicio diario con supervisión para evitar caídas
  • Eliminar el tabaco y reducir el alcohol
  • Revisiones densitométricas periódicas según indicación médica

Problemas auditivos y visuales

La pérdida de audición y visión es progresiva con la edad y afecta directamente a la autonomía, la comunicación y el riesgo de caídas. Muchas personas mayores no reconocen o minimizan estos problemas, lo que retrasa la intervención.

Algunas pautas para el entorno del paciente:

  • Hablar despacio, claro y de frente, a menos de un metro de distancia
  • Eliminar ruidos de fondo en las conversaciones
  • Adaptar el entorno con buena iluminación y sin obstáculos
  • Facilitar herramientas adaptadas: teléfonos con teclas grandes, audiolibros, lentes actualizadas

Depresión en personas mayores

La depresión no es una consecuencia inevitable del envejecimiento, pero sí es más frecuente en personas mayores. Cambios de entorno, pérdidas, dolor crónico o pérdida de autonomía son factores desencadenantes habituales.

El tratamiento puede incluir psicoterapia, medicación o ambas, según la intensidad del cuadro. Lo más importante es no normalizarla ni dejarla sin atender: una depresión no tratada en una persona mayor empeora su estado físico y su calidad de vida de forma significativa.

Enfermedades cardiovasculares

Las enfermedades del corazón son una de las principales causas de discapacidad en mayores de 65 años. El envejecimiento produce cambios en el corazón y los vasos sanguíneos que aumentan el riesgo de infartos, arritmias y accidentes cerebrovasculares.

Las medidas de prevención y control incluyen actividad física regular, dieta cardiosaludable, control del peso, abandono del tabaco y seguimiento de la presión arterial, el colesterol y la glucosa.

Artritis y artrosis

Ambas afectan a las articulaciones y causan dolor y pérdida de movilidad, pero son distintas. La artritis implica inflamación de la membrana sinovial; la artrosis es un proceso degenerativo del cartílago que con el tiempo provoca roce directo entre huesos.

En los dos casos, el control del peso, el ejercicio físico adaptado y el reposo adecuado de la articulación son fundamentales. La artrosis no tiene cura, por lo que el tratamiento se centra en reducir el dolor y mantener la funcionalidad el mayor tiempo posible.

Trastornos del sueño

Es normal que con la edad el sueño sea más ligero y con más interrupciones. Sin embargo, cuando los trastornos del sueño afectan al descanso de forma habitual, conviene identificar la causa — dolor, medicación, ansiedad, apnea — antes de aplicar cualquier tratamiento.

Mantener horarios regulares, reducir la estimulación antes de dormir y hacer ejercicio durante el día son hábitos que ayudan a mejorar la calidad del sueño en personas mayores.

Cuando las enfermedades crónicas se acumulan

Lo más habitual en personas mayores no es tener una sola enfermedad, sino varias a la vez. Alzheimer con diabetes, Párkinson con osteoporosis, problemas cardíacos con depresión. Cuando se acumulan diagnósticos, la complejidad del cuidado crece y la familia cuidadora necesita algo más que información general: necesita criterio clínico y un equipo que coordine todo.

En Humana trabajamos con pacientes crónicos complejos en casa. Valoramos la situación, definimos un seguimiento adaptado y acompañamos a la familia para que no tenga que gestionarlo sola.


Si tu familiar tiene varias enfermedades crónicas y el cuidado en casa se está volviendo complejo, cuéntanos el caso. También puedes leer más sobre cómo acompañamos a pacientes crónicos en domicilio o cómo funciona nuestra valoración clínica inicial.